Poder lograr un mundo chiquito,
una sonrisa que me vuelve
y pase y sea tuya.
Regalar hasta la cama con todo y almohada.
Darte los sueños,
regarlos como plumas
en las nubes y no parar...
...y no sangrar.
Tú no sabes,
quizá ni pase por tu mente,
pero mis mejillas bajo todo su rojo
guardan un miedo terrible
del tamaño del no existo.
No puede ser,
pero el ronroneo del caos no termina aquí.
Sigue, retumba, no para ni en un silencio.
Me muerde lo incierto,
se me clava en la frente.
Vete.
Quiero mi mundo chiquito
donde la saliva y las estrellas
sepan a vida.
Vida pura que siente y quiere,
que quiere bien.
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